Botero cumple 80 años el jueves 19 de abril
Botero piensa que 5.000 años de arte antes no deben ser ignorados; que hay un arte llamado pintura que durará tanto como el hombre mismo y que no hay oficio comparable a ese de pintar, donde el trabajo es placer.
Que la belleza es una meta siempre válida y tentadora, una belleza que surge dentro de un mundo coherente en sí mismo. De ahí en adelante todo puede ser contradictorio y vital. Que prime la religión o la estética. Que se exalte lo infantil y lo lúdico, lo festivo de un juego creativo o se cavile y reflexione sobre la violencia, la tortura y aquello que en su exposición en Santo Domingo se llamó El dolor de Colombia o las inicuas torturas en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, cometidas por soldados norteamericanos.
Tales testimonios plásticos pueden ser más perdurables e impactantes que la fotografía, del mismo modo que Guernica se mantiene en su denuncia gracias a Picasso. Estas serían algunas de las ideas que acompañan a Botero al enfrentarse a un nuevo lienzo.
“La pintura es un concepto que uno pinta; el tema es el pretexto para resolver el problema de la pintura, más que exponer nuevos temas”, esta es una de sus convicciones y su memoria guarda aquella frase de Poussin, en el siglo XVI, que, al definir la pintura, dijo: “Una imitación de la naturaleza en una superficie plana para dar placer”.
(Fuente: bogota.vive.in, vía tevi-colombia)
