¿Qué pueden tener un negro inmigrante senegalés y un aristócrata francés en común? Necesidades humanas. En eso se basa una de las mejores historias que se pueden respirar en las solitarias salas colombianas de cine en 2012.
Probablemente las salas de cine son tan solitarias en estos últimos tiempos porque la gente necesita poco de desplazarse a algún lugar a ver cine y mucho menos si una película no trae la estela que arrastra el HIP del basurero cine de Hollywood. Peor aún, porque para ir a cine con amigos hay que tener un poco más que intereses comunes y éstos en el arte y en el entretenimiento sí que escasean. Por eso mismo, por escases de buenas compañías, decidí hace varios años ir a cine solo, pero para esta película, para ésta, sí se necesita ir acompañado, preferiblemente de un buen amigo, porque deja una bella lección de vida. Y es que, ciertos amigos son un accidente en la vida y desde que se adaptan como el tesoro que son, uno se fija menos en esos requisitos gremiales de siempre y se aferra más a las personas como vienen.
Es que “Amigos”, como titularon esta bella y simple historia que integra dos mundos contrapuestos en la difícil Francia contemporánea, segregacionista y despiadada, a ratos, muestra un par de personajes que igualmente podrían estar cerca de usted y yo y que componen dos mundos tan diferentes y distantes como lo son aún en el universo de la música. Alguien decía acertadamente que nada puede unir y dividir a tantas personas a la misma vez como la música. Aquí se nota entre el aburrimiento caricaturizado en la ópera y la fiesta del espíritu bailarín del funk de Earth Wind and Fire; los dos gustos antepuestos de los protagonistas. Pero hay mucho más. Las diferencias de visión desde sus extremos en la sociedad frente a la sensibilidad del arte, la calle y la ciudad misma es otro asunto por apreciar.
“Amigos” es una película de/por/para amigos, que se merece llenar una sala de ellos para verla juntos, porque en ellos piensa uno todo el trayecto de Phillipe y Driss. Y si bien, no es “The Matrix”, la sencillez de la historia es ganadora con la sobresaliente actuación de François Cluzet y de Omar Sy, el apuesto negro de quien, estoy seguro, oiremos hablar bastante en los próximos años. La película de Olivier Nakache y Éric Toledano fue lanzada hace ya un año y se convirtió en el segundo gran éxito de taquilla francés detrás de “Welcome to the Sticks” de 2008. Fue elegida como el evento cultural de 2011 en Francia por el 52% de los votantes en una encuesta de Fnac.
Vaya véala y si tiene buenos amigos, llévelos y amárrelos a la silla, para que no hablen duro entre las escenas, como el que llevé yo.
Gabriel Posada
(Fuente: weinsteinco.com, vía tevi-colombia)